martes, 18 de noviembre de 2008
Veníamos como líneas rápidas, estiradas en el infinito, desde el invierno de pueblo y cortante de las calles de Nazarí. Como los faros de los coches perdidos en la densa niebla, como algodón agobiante. Hablábamos de canciones, de cervezas con grado y máster, de fútbol, de los sueños y el miedo. Del miedo de estar lleno de desayunos castizos y castigadores (peor será la comida) y de la frialdad de pueblo y cortante de los nazaríes. Las canciones se callaban rápido, el tiempo corría en nuestro pelo como el viento.
En el asiento de atrás estaba ella, con el pelo enredado en el cinturón de seguridad y ausente en el sueño, presente en mis guiños. La verdad, no sé qué música sonaba en mi cabeza; lo más probable es que fuera su viva imagen. El concierto de la noche anterior había sido insultantemente poético, intenso y caluroso. Luis García Montero en los aplausos, en el retrovisor del Ford Capri. José Ignacio Lapido en el backstage, bajo las luces de neón: ¡manos quietas, este coche ya ha sido robado! Los recuerdos de algo que era pasado marcado a fuego en la piel se mezclaban con los mejores planes de futuro.
Hacíamos viajes infinitos con la mente. Las mejores fiestas, el reencuentro con esa vida que en sueños disfrutamos hasta llorar de pena al despertar de un golpe con la almohada. En sólo dos fines de semana, aquí. Como un adelantamiento peligroso, ella pronunció estas palabras que aún retumban entre paredes: “Vivimos de fin de semana en fin de semana”. Hoy ya no es hoy. Esta noche ya no es esta noche. Hoy y esta noche son la preparación del fin de semana. Ya no soy libre, he encontrado el abismo en mi propia grieta, la que dicta Raúl Quinto. Las rutinas bailan en el escenario de los tiempos modernos y me dirigen, y desde ese momento sentí que conducía de vuelta al próximo fin de semana, siento que bajo las escaleras al próximo fin de semana, pienso, y duermo preparándome inconscientemente para el próximo fin de semana. Ojalá un día de estos el fin de semana sea la vida entera, porque entonces seremos libres en espacio y tiempo.



8 comentarios:
Creo que la vida "de fin de semana" tiene mucho que ver con algo que pensé (y otros muchos antes que yo) acerca de si es correcto la escolarización en ciertas edades, no seria mejor vivir la vida? no seria mejor viajar por medio mundo enganchado en los ejes de un camion? conocer a la gente más rara del mundo? quizás a tu "estrella"?.
Un voto por la vida del fin de semana...
cuidado con las grietas que las carga el diablo :)
Cuánto Rockanrol en estas imágenes. Yo recuerdo algo parecido, volviendo de Cabo de Gata, el cinturón de seguridad en mi pecho y en la ventanilla las estrellas que Risa nos había explicado. Y la misma sensación de que todo se nos acaba.
Enhorabuena, hermano.
Es la perfecta definición de lo que todos pensamos y nadie se ha parado a escribir.
Nos pasamos la vida esperando a que yegue un momento,ese fin de semana, y luego
pasa tan rápido que casi ni nos damos cuenta.
Una veces te haces ilusiones y no resulta lo que esperabas, otras, las situaciones se tornan increibles sin esperarlo.
Queremos tener todo el tiempo del mundo para hacer lo que deseamos, pero si lo tuviésemos, ¿no perderíamos la ilusión?
Gracias, gracias por el buen sabor de boca que se te queda después de leerte.
Que nos sorprendan muchos "fines de semana". ;)
Me quito el sombrero, creo que has retratado a la perfección la ida del 90% de la juventud, casi todos nos sentimos así. Estoy de acuerdo con Moderna en que hay muchas veces que hacer ilusiones respecto a esos momentos esperados no provocan la decepción si no alcanzamos un cierto nivel de satisfacción, pero no debemos olvidar que en esa ilusión que ponemos también hay buena parte de la diversión final, o si lo preferís, de la diversión de la que luego acabamos por recordar con añoranza. Haced la prueba, recordad algún viaje que hayais hecho.
Enhorabuena, Eu, has evidenciado un hecho que normalmente se nos pasa por alto... Muchas veces he pensado que es injusto "pagar" 5 días para "vivir" sólo 2. Debería ser al revés, sería mas acorde a lo de "trabajar para vivir...".
Y bueno, el comentario de Álvaro me ha encogido el corazón. Aquella visita a Cabo de Gata fue un momento inolvidable... Mientras todos estabais mirando las estrellas que Risa os explicaba, yo la estaba mirando a ella... mi estrella.
Y está tan lejos como el firmamento, desgraciadamente. Gracias por ambos vuelcos de sensaciones, chicos. Sois un gran regalo.
Pero para todo eso, para viajar y conseguir que un fin de semana dura 365 dias al año, hay dos cosas: o tener mucho dinero y poder vivir como un marqués, o saber disfrutar de todos los días y buscar al menos un motivo para levantarte cuando suena el despertador.
Supongo que esas reflexiones son las que te vienen a la mente cuando un domingo a las cinco de la tarde estas volviendo en el coche despues de pasar dis dias y medio sin pensar en nada, tan solo en disfrutar y en vivir el momento lo más intensamente posible!
Supongo que otro paso a la madurez es apreciar todos los días, y como mi corazón social me dice no marginar ni al lunes, ni al martes.... hay muchas cosas que solo se pueden hacer estos
dos dias!!!
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