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¡¡ Bienvenidos !! ¡¡ Welcome !!

jueves, 7 de mayo de 2009


¡¡¡ HOLA !!!
¿¿¡¡ CÓMO ESTÁN USTEDES !!??

No, no voy a hablar del circo. Creo que no tengo agallas para hacerlo, al menos de una manera que no provoque una carcajada. ¡¡PLAS!! No, no voy a hablar de acróbatas y de equilibristas, de mujeres barbudas y domadores, de ese ambiente húmedo y mágico, que corta nuestras caras y dibuja sonrisas a puñal lírico, acomoda nuestra infancia de vuelta al presente, al regalo de vivir sin prisas ni preocupaciones y pasarlo bien. No, ni siquiera hablaré de los payasos. ¡¡TA-CHÁN!! No de aquellos que ejercen sin duda una de las profesiones más bonitas y castigadas de la historia: hacer reír a las personas. Hablaré de otros payasos, los payasos de la tele. ¡Ojo! En el ámbito más moderno aplicable, y más desagradable (duro, ¿eh?, payasos profesionales cuyo nombre es usado para descalificar a otros) de la expresión. Y es que hay muchas profesiones que sufren del intrusismo voraz, entre ellas la de payaso, y además no la dignifican. Es el caso de muchos periodistas, presentadores, famosos, deportistas, y demás personas que aparecen a diario en nuestras cajas tontas. ¡Sí! Es que me hacen reír tanto... ¡me lo paso tan bien viéndolos! Son verdaderos payasos, de los malos, deberían hasta quitarle la nariz postiza roja y el calzado agigantado.

Y es que varios sucesos (vistos en televisión, como creo que no hacía falta aclarar) me han hecho plantearme el rol actual de este medio, en el que he de decir que creo sólo cuando el material que ofrecen no es producido por él mismo, como por ejemplo partidos de fútbol (a veces hasta ni eso), documentales, o películas. Estoy entre confundido y con sentimiendo de engaño, espero que me ayuden a aclararme, porque no sé si se trata de un montaje colosal con el único fin de provocar risa, si que son tan malos como aparentan, o quieren jugar con nuestro intelecto ya a la ofensiva.

Primero fue el caso del anunciado a bombo y platillo Multifútbol de La Sexta, una mentira festejada y sin precedentes en lo que al deporte rey se refiere. Cuatro partidos de manera simultánea, en la misma cadena, a la misma hora. Sólo se puede calificar de profundo fracaso, privación de libertad para los usuarios y engaño. Ni ví a mi equipo (las conexiones al final eran prácticamente nulas, los cuatro partidos se quedaron en dos se podría decir, y siempre bajo los intereses de presentadores de la cadena), ni pude pagar por verlo (al tenerlo en exclusiva, no se podía comprar por PPV), y encima los 11 minutos que ví sobre noventa... ¡¡¡eran en diferido!!! Ya decía yo, que era mucha casualidad que las conexiones con los estadios estuvieran tan acertadas... de corbata en cada una de ellas, una vez que lo aprecié. No supe si cabrearme, llorar o reír. Después, elegí lo más sano... ¡¡¡JAJAJA!!! ¡¡¡BRAVO!!! ¡¡PUEDEN APLAUDIR!!

Después se acercó otra vez a mi vida, una vez más, el fenómeno televisivo por antonomasia en este país tan moderno: Operación Triunfo. Seré más breve que en el ejemplo anterior: repetitivo, sin ideas, la evidente no música y no voz, una edición más aunque parezca increíble y bochornoso al mismo tiempo y a la vez. Moldes de personitas dados la vuelta en la misma noche, vestidos con las mismas ropas, por cierto muy feas, balbuceando de la misma forma entre ellos y con los anteriores, y los anteriores de los anteriores. Ni nombrar el daño irreparable que hace a la cultura española, y no me refiero a la de la verdadera gama de artistas gracias a Dios aún existiendo, sino a la de la juventud, que atrapados y enganchados alavan sus desfachateces. Otra vez, me pregunté si todo estaba organizado para hacerme llorar de risa, y viendo lo trágico del asunto, llegué a la conclusión de que sí. Incluso la presentencia del rol-jurado con gafas H&M, laptop y mala leche. De nuevo... sólo pude decir. ¡¡INCREÍBLE PERFORMANCE!! ¡¡GRACIAS BOCA POR EXISTIR, PARA PODER REÍR SIN PARAR AHORA!!

Finalmente, otro suceso colapsó mis ojos, viniendo de otro programa engañoso, aparentemente cultural, pero igualmente manipulado. Menudo dispositivo montado para la celebración del ganador de Pasapalabra. Ni a los héroes más grandes. Incluso días antes. Siento destripar a alguien la trama, pero cuando alguien va a ganar en un programa, anuncian su emisión de forma desmesurada y avisando: ¡¡nuestro concursante está muy cerca!! Después de varios días cerquísima, finalmente gana. Sorpresón, de verdad, no lo esperaba. Días transcurridos del eje central de la comedia, sigue apareciendo en los telediarios de la misma cadena -¿cuesta tanto hacernos eco de las cosas que en realidad importan?- hasta poner la guinda al pastel. Siendo sincero, me dolía la tripa de reír tanto ya, no me lo esperaba. El chico ganador, que es militar que supongo que no lo sabrán, aparece de nuevo en el telediario, siendo recibido por la Ministra de Defensa Carme Chacón y además vestido de uniforme. Sin palabras, ¡PASOPALABRA!

Después de todo, y por si quedara alguna duda me vuelvo a preguntar si sé el rol que juega hoy en día la televisión en nuestras vidas, como medio cada vez menos presente. No lo sé, y ni siquiera sé si el que tenga es útil. No quiero más MultiOT, Pasa de estadio a estadio, o la Operación llega al Ministerio y sé famoso. No, no quiero. Y creo que es mi deber moral proclamarlo a los cuatro vientos. Me quedo con Miliki y compañía, esos sí que los más grandes payasos de la tele. Esos que te hacen reír desde la inocencia y la ridiculez, desde la picardía y la ternura, no desde el engaño y bajo el no parar de la máquina de hacer dinero.

¿¿¡¡ CÓMO SIGUEN USTEDES !!??

Volver a arriesgar

domingo, 15 de marzo de 2009

La lluvia de sucesos me invade y aunque no trato de demostrar cosas indemostrables, esta noche sólo puedo decir que en el juego de la vida, arriesgar es fundamental, y como si se tratara de los nefastos arbitrajes ligueros de cada domingo, al final de la competición te dan y te quitan. Siempre habrá buenos momentos, momentos excelentes y peores, y que nos produzcan dolor, pero no sin arriesgar. La comodidad es algo que detesto y me aburre, día a día intento escapar lo más rápido posible de la monotonía. Arriesgar es el tren que pasa, el salto al vacío.

Es cierto que cuando lo peor ronda nuestras cabezas estamos ciegos. Nada nos invita a ser optimistas, y los momentos buenos quedan minimizados, queriendo evitar repetirlos para así no volver a caer en los mismos errores. El amor, el trabajo, o incluso detalles triviales de la vida cotidiana, todo hasta hoy me ha demostrado lo contrario: merece la pena volver a arriesgar. Sin ese punto de valentía, no se puede ganar. Y si algo hay que ser en la vida es ambicioso, valiente. Yo no prefiero quedarme con la duda de saber qué hubiera pasado si... mejor que no, y si caes de bruces, aprender, manejar, envejecer. Siempre ha habido y habrá malos momentos, y por más que nos habituémos a ello los palos escuecen, pero precisamente existen porque los hay buenos de verdad, de los que nos satisfacen, por los que es más que importante luchar, la base de nuestros sueños y aspiraciones La búsqueda no es fácil, pero siempre será mejor que quedarse sentado en casa. Me repito, a mi modo de ver, merece la pena volver a arriesgar.

Artista y persona, artista o persona

lunes, 9 de marzo de 2009

Lejos de desprestigiar a nadie, quiero hacerme eco de una vivencia que tuve el fin de semana pasado. Como pequeña reflexión, aunque se podrían escribir libros, anecdotarios de felicidad y desengaño. El pasado viernes estuvimos ella y yo en el Teatro Apolo de Almería, recital en la capital almeriense de Lourdes Hernández, más conocida en el mundo musical como Russian Red. Su apuesta clásica (o arriesgada según se mire, ahora lo de toda la vida se sale del tiesto) con raíces en el folk americano y reverberaciones en la historia de los legendarios songwriters, unida con una voz bella y centelleante constituye una fórmula excitante para los oídos. Como se esperaba, y con el público de Almería practicamente llenando el Apolo, el concierto fue de una sutileza y una ejecución que rozaba la perfección. En este sentido, absolutamente nadie salió defraudado. Aunque algo sí que percibí y que luego me plantearía varios pensamientos: falta de intensidad en los músicos que no lograron conectar y transmitir con el público, su público.

Esto es en cierto modo preocupante. Fuera lo que fuese lo que ocurrió en la atmósfera que a todos nos rodeaba, decidí aparcarlo a un lado; no podía ser de otra forma después de la felicidad que me invade después de este tipo de espectáculos. Asiento reservado, silencio, un xilófono, ella a mi lado. Como en otras tantas ocasiones, no pensamos en otra cosa sino en esperar al final a la artista, y así encontrarnos con Lourdes, la persona. En primer lugar nos invitaron a abandonar el patio de butacas, porque ella saldría por la puerta de camerinos. Nos avisaban que tardaría una hora, que sería posible que al final no se dejara ver, gente de su equipo nos aseguraba que ¡no saldría a firmar discos! En ocasiones son tantos los nervios y la ilusión que corren por tus venas, que haces caso omiso de las palabras, y persistes en tu idea: en otras ocasiones fue igual, con resultado inolvidable.

Esa noche no sucedió así. Nosotros dos, y aproximadamente otras quince personas (de las que pude contar once o doce adolescentes) nos quedamos con las ganas. ¡Once o doce adolescentes! Que en lugar de bajarse el último grito del reaggetton, o en lugar de publicar a los cuatro vientos sus canciones escandalosas y molestas pasadas por cable USB al teléfono móvil, tenían en sus manos el disco de Russian Red (y único hasta la fecha, lo que es importante recalcar para tener una mejor visión de mis reflexiones), de los que hoy cuestan 18 €, de los que es practicamente imposible conseguir en una ciudad como Almería. Se quedaron, viendo como su artista favorita abandonaba el teatro en una furgoneta justo por la puerta por la que se les avisó que no saldría. Que no escaparía, observando la estampa. De ahí en adelante el desencanto, la impotencia. No vimos a la persona, vimos de lejos a la artista.

Ahora viene aquí por fin la reflexión (y perdón por la introducción tan narrativa): ¿es realmente necesario esto? Lourdes puede tener un mal día (sí). Russian Red puede ofrecer un concierto frío y poco comunicativo (sí). De hecho todos tenemos días malos. El bolo (y miren que no me gusta nada el calificativo) no incluye firma de discos (sí). Pero ninguna de estas premisas justifican, lo que es en mi modo un mal gesto, un error. Porque Lourdes (me permito el tener como objeto de mi monólogo) los artistas, como tú lo eres, como lo son músicos, pintores, escritores, se deben a su público. Los grandes artistas, se deben y corresponden a su público. Porque estás empezando, y ni en grandes y viejos rockeros he visto tal escapada. Ignoro las causas, pero conozco las consecuencias: desencanto y desilusión en la gente que te sigue, y que te ha hecho estar donde ahora mismo nadie duda que estás. Porque aún ignorando las causas, dar cinco minutos de felicidad estaba en tus manos, y dejaste pasar la oportunidad. El balance para mí es claro, y aún desconociendo si tomaste o te hicieron tomar la dirección equivocada, fue un error.

Os dejo con mi canción favorita de Russian Red para esta noche, esta noche cansada y pasajera, agotada y efímera. Kiss my elbow.


Inevitable

miércoles, 18 de febrero de 2009

Si hoy escribo es por el inevitable revuelto de tripas que me ha provocado la resolución (aún no completa) del reciente asesinato de la chica sevillana Marta del Castillo. Se trata de un asesinato más (vergüenza siento como ser humano) y no lo es. La juventud de la chica, su carisma, y el cómo se ha ido implicando cada vez más el pueblo son algunas de las características que, y saltan a la vista, hacen que no lo sea. El perfil del asesino es cuanto menos conmovedor. Al ver su fotografía en los periódicos digitales, me di cuenta de algo: he visto personas como esa muchísimas veces, en la calle, de fiesta, paseando, o en la playa, por citar algunos de los sitios. Me inquita pensar que haya otros tantos cerca de todos. En la biblioteca no.

Aún no sé, y espero que nunca llegue a saberlo, cómo puede llegar a matar alguien normal -normal al menos aparentemente-. Es evidente la gigantesca culpabilidad del asesino, Miguel Carcaño, como mi condena del asesinato y el apoyo a la familia y toda la gente que sufren, injustamente, por ello. Obviando ello, quisiera hacer hincapié en cual pudiera ser el origen de los actos del asesino, y plantear debate a todos los lectores. Y es que bien por ignorancia y/o falta de educación, o bien por un trastorno mental grave se ha llegado a esta situación tan límite. Claro que este trastorno puede surgir por estocástica, o por (como parece que es el caso) experiencias vividas por el sujeto en su infancia, de gran importancia y que negativamente influyeron para el resto de su vida. Terreno pantanoso y complicado. En manos de profesionales como psicólogos, psiquiatras, y jueces queda la habilidad de discernir la frontera entre todos estos aspectos. No tengo conocimiento suficiente de cual pudiera ser la influencia de cada uno de ellos en la sentencia final (Dios me libre de dar un veredicto), pero las consecuencias han sido claras, desafortunadamente. Esperemos que la pena sea justa y proporcional.

Lo real e inmediato es que ahora falta Marta. Lo preocupante y lo que me provoca pavor es que se trata de personas normales, de la calle, como cualquiera con quién cruzar una mirada o unas palabras en la parada del autobús. Seriales americanos trasladados a nuestra cotidianidad. En todos está la posibilidad de interrumpir la trama, cortarla de raíz, o por el contrario permanecer por siempre como meros espectadores acomodados. Podadoras como la educación, la cultura o el apoyo psicológico a niños y niñas, pueden que nos ayuden a prevenir mejor casos parecidos a éste en el futuro.

Idas y venidas

jueves, 29 de enero de 2009

En los últimos días se acumulan a mi alrededor las noticias positivas y negativas, a partes iguales. Cuando uno de los dos tipos aparece, el bando contrario se manifiesta para decir: "aquí estoy yo". Es este el motivo principal por el que he decidio abandonar por primera vez los artículos monotemáticos y crear por primera vez algo más variado, que repase un poco las idas y venidas de ideas y equivocaciones de algunos (a mí modo de ver, claro está). Y es que en ocasiones me he querido felicitar de algo para posteriormente decepcionarme, y viceversa.

En primer lugar comentar algo sobre las decisiones rápidas -por lo tempranas en su tiempo de mandato- de Barack Obama sobre la cárcel de Guantánamo, en Cuba. Celebro esta decisión y el porqué de ello es claro: en esta prisión torturadora y de ciencia ficción había muchísimas personas sin causa justificada, sin pruebas, bajo la sospecha de participación activa en actos asociados al terrorismo. Este cambio deja paso a otras cuestiones de importancia, como son qué países darán acogida a estos presos inocentes (lo más que probable de la Unión Europea y no el país que causó el problema, EEUU, por lo que el debate está servido) o el reclamo cubano de la devolución del terreno de Guantánamo y canje de presos, dado que consideran que es una base extranjera no aceptada por ellos mismos.


Mientras tanto, y desde el lado negativo de las sensaciones aparece de nuevo José María Aznar (con Facebook incluído) para participar en esta ocasión en unas jornadas, como cabeza de cartel, y apuntarse al negacionismo del cambio climático (!). Además, presentará un libro (Planeta azul pero no verde, escrito por el presidente checo, Vaclav Klaus), el que se trata este punto de vista fuera de lo normal sobre este problema. Más me ha sorprendido aún cuando hasta W. Bush asumió ya incluso la problemática del calentamiento global. También nos ha dejado últimamente un par de perlas de gran calibre al opinar que "Israel ejerció sus derechos en Gaza" o que duda en lo positivo del cierre de Guantánamo debido a los posibles efectos en la lucha contra el terrorismo. Por favor, no desaparazcas nunca, infinitas horas de diversión a tu lado...


En otro orden de cosas, un par de apuntes universitarios inevitables en esta época de exámenes que vivimos una vez más. Una nueva decepción en la Universidad de Almería al comprobar que siguen sin cumplirse algunas de las promesas electorales del actual rector, Pedro Molina, ya que se repiten de nuevo los problemas de espacio para todos los alumnos en las salas de estudio durante los fines de semana; la imagen de hileras de folios "ocupando el sitio" es habitual, más folios que personas en la sala. Nadie se arriesga a llegar un poco más tarde y tener que volver a casa. ¿Para cuándo una gran sala de estudio, al menos para las mañanas de los fines de semana?

En el lado positivo, las nuevas salas de grupo dispuestas (aunque un poco tarde), se agradece bastante la ampliación en este sentido. Para terminar una anécdota, y que puede ejemplificar de alguna manera lo mediáticos que son algunos medios como las redes sociales (en este caso, Tuenti) ya que días después de que circulara una nota que incluía todo tipo de quejas y sugerencias de mejoras para la UAL, esta mañana ví en el edificio CIDU un microondas (será para calentar el mundo). Por lo menos, algunos de los deseos se han visto cumplidos...

De paseo por la UAL

miércoles, 10 de diciembre de 2008

Quizás esté equivocado, o no, pero no es normal lo que ocurre desde el inicio de curso en las instalaciones de la Universidad de Almería (UAL), aún incluso en la perspectiva que ofrece el escribir desde dentro de uno de sus edificios. Y pienso que no soy el único que se lo ha planteado, es más, todos los universitarios que acudimos diariamente a clase lo sufrimos en nuestras propias carnes; prácticamente es insignificante el horario en el que lleguemos allí, que lo sufriremos.

Y es que como he dicho, desde hace unos meses se están aplicando las reformas del campus universitario. Hasta ahí bien, queremos nuevas instalaciones, mejorarlas, dejar que la tecnología invada de por vida nuestros cuerpos. El caso es que un alto porcentaje de estas reformas se centran en la expansión dantesca de los aparcamientos, ¡dios mío de mi vida! Hileras e hileras infinitas de coches están en frente de mis ojos. A parte de cada uno de los 10 minutos a pie de media necesarios para llegar a los aularios desde los aparcamientos más lejanos (se oye gente bromeando que se sitúan en el mismísimo parque natural del Cabo de Gata), el conjunto de contaminaciones de todo tipo que se provocan son agobiantes, desde la evidente de la combustión, a la visual. Y, claro, todo esto… ¡a escasos metros de la playa!

Es irritante, al menos para mí, pensar en este tema… me resulta espinoso, más aún si cabe viniendo de una institución como la Universidad, concebida de algún modo como solidaria en este tipo de causas, pero claro, las “altas cumbres” universitarias no están hechas de la misma pasta que los estudiantes utópicos, que no los despreocupados. Son las ocho de la mañana y cincuenta y cinco minutos, y la caravana de coches (de los que hay que decir que en su mayoría contienen una sola persona, es decir el conductor - aún no llegaron los vehículos autoguiados a la UAL) se extiende insoportable.


Por tanto, y es ahí donde radica el debate, se podría decir que el fallo está en la expansión del terreno disponible, o en los estudiantes que van en coche a la Universidad con una ocupación mínima, o como no en la concentración de todas las facultades almerienses en un mismo campus, el escaso número de autobuses desde/hacia la UAL en determinados horarios punta… Para mí, es un todo, despreocupación por un lado, por otro. El perjudicado es el mismo de siempre. Para seguir de manera lógica, quiero proponer soluciones que reducirían de una manera considerable el problema, creo en ellas, las veo perfectamente factibles, y es por ello por lo que las presento a continuación de manera resumida:

1 – Ampliación del número de autobuses desde/hacia la UAL, al menos en los horarios punta clásicos de mayor tráfico, como son el inicio y el fin de la mañana.

2 – Creación de listas para el desplazamiento a la UAL. Tengo entendido que se ha realizado en otras ciudades y con bastante éxito. Consiste en la creación de unas listas en las que tanto conductores como no conductores se pueden inscribir, para que los coches que se desplacen a la Universidad lo hagan con la mayor ocupación posible. El beneficio es mutuo: personas que no pueden ir en coche ahora lo hacen con otros conductores habituales que viajan desde la misma zona, que al ofrecer asientos en su vehículo encuentran gente con la que compartir los gastos en combustible. Finalmente, el número de coches en destino es mucho menor.

Ya que el daño hecho hasta ahora es difícilmente reversible (los aparcamientos que hay estarán de ahora en adelante, la cantidad de coches será considerable por la densidad del campus almeriense), debemos concienciarnos en reducir el problema por otros frentes. Por último, más leña al fuego: me llega información de que incluso en algún vehículo de los aparcados en las zonas más lejanas ha habido robos – la iluminación en la zona es más bien nula.