Depedro en Almería

jueves, 14 de mayo de 2009

Todo el mundo duerme y yo viendo consumirse la vela,
es el alma que me espera para darme su luz.
Insomnio dicen se llama, yo sé que es miedo a no ver.
A no ver mi rostro en el espejo,
ese reflejo que me recuerda a mi ser.


Esta noche no quiero sino hacer una recomendación, bajo mi punto de vista y a día de hoy fundamental, como parte de mis idas y venidas prácticamente diarias en el mundo de la música Tristemente unos nos dejan, y al mismo tiempo, otros llegan con fuerza a nuestros oídos, de nuevas o no. Jairo Zavala, cantante y guitarrista durante 10 años del grupo pop/rock La Vacazul, llegaba al teatro Apolo de Almería el pasado viernes con su nuevo proyecto, Depedro. En La Vacazul fue una década intensa y poco reconocida, inmerecidamente. El grupo tiene un talento musical bueno, que junto con cuidadas letras y un directo arollador dió bastante que hablar; en Almería sabemos mucho sobre eso, como cada noche de San Juan, en la que el grupo tocaba en la playa de Cabo de Gata, con el fuego, la superstición y la magia como background. Toda esta fuerza del grupo quedó reflejada en el gran cd+dvd Directo en el charco, de 2007. Aún recuerdo cuando los ví tocando una de esas noches, qué marco incomparable.

Ese era el pasado con el que llegaba Jairo al teatro Apolo, ahora Depedro. Radicalmente distinto a su presente. Y eso es de alavar, su valentía y apuesta personal para dejar lo que siempre hizo por nuevas inquietudes. Esto, en los tiempos que corren, es algo valioso. Con un disco enorme homónimo bajo el brazo, que bebe de la música para mí más trascendental y profunda, la popular. Géneros sudamericanos, mediterráneos, y un estilo mestizo con raíces folk, country y rock, ejecutados con maestría, con la colaboración única de varios músicos del gran grupo estadounidense Calexico. No puedo evitarlo, la fórmula me puede. Y más con la voz de Jairo, rasgada profundamente y descaradamente rockera. Arrasó en el directo, acompañado por el también Calexico Martin Wenks (no tengo palabras para definir la lección instrumental que ofreció, sentó cátedra tocando trompeta, guitarra, xilófono, sintetizador, organillos, y la mayoría con alternancia o simultaneidad), dando un espectáculo íntimo y de calidad que hoy pocos están a la altura de ofrecer.

Con una simpatía poco común (aunque no es necesario descubrir su amor por las tierras almerienses) dió un repaso al repertorio de su último disco, más algún tema nuevo en estreno. Un disco que me ganó en poco tiempo y como pocos lo han hecho en mucho tiempo. Les dejo con uno de los temas que recoje, Equivocado, que a esta hora y esta noche (dentro de un rato será otra, como siempre me pasa con las joyas) es la que me llena, por su ritmo, excepcional manejo de la intensidad y lírica decadente.



Te lo dije en persona y ahora lo hago en público, gracias por tu música y tu autenticidad como artista. Porque ser músico no es colgarse unas gafas de sol, plantarse en un plató de televisión, y rogar por mensajes SMS al XXXX.

¡¡ Bienvenidos !! ¡¡ Welcome !!

jueves, 7 de mayo de 2009


¡¡¡ HOLA !!!
¿¿¡¡ CÓMO ESTÁN USTEDES !!??

No, no voy a hablar del circo. Creo que no tengo agallas para hacerlo, al menos de una manera que no provoque una carcajada. ¡¡PLAS!! No, no voy a hablar de acróbatas y de equilibristas, de mujeres barbudas y domadores, de ese ambiente húmedo y mágico, que corta nuestras caras y dibuja sonrisas a puñal lírico, acomoda nuestra infancia de vuelta al presente, al regalo de vivir sin prisas ni preocupaciones y pasarlo bien. No, ni siquiera hablaré de los payasos. ¡¡TA-CHÁN!! No de aquellos que ejercen sin duda una de las profesiones más bonitas y castigadas de la historia: hacer reír a las personas. Hablaré de otros payasos, los payasos de la tele. ¡Ojo! En el ámbito más moderno aplicable, y más desagradable (duro, ¿eh?, payasos profesionales cuyo nombre es usado para descalificar a otros) de la expresión. Y es que hay muchas profesiones que sufren del intrusismo voraz, entre ellas la de payaso, y además no la dignifican. Es el caso de muchos periodistas, presentadores, famosos, deportistas, y demás personas que aparecen a diario en nuestras cajas tontas. ¡Sí! Es que me hacen reír tanto... ¡me lo paso tan bien viéndolos! Son verdaderos payasos, de los malos, deberían hasta quitarle la nariz postiza roja y el calzado agigantado.

Y es que varios sucesos (vistos en televisión, como creo que no hacía falta aclarar) me han hecho plantearme el rol actual de este medio, en el que he de decir que creo sólo cuando el material que ofrecen no es producido por él mismo, como por ejemplo partidos de fútbol (a veces hasta ni eso), documentales, o películas. Estoy entre confundido y con sentimiendo de engaño, espero que me ayuden a aclararme, porque no sé si se trata de un montaje colosal con el único fin de provocar risa, si que son tan malos como aparentan, o quieren jugar con nuestro intelecto ya a la ofensiva.

Primero fue el caso del anunciado a bombo y platillo Multifútbol de La Sexta, una mentira festejada y sin precedentes en lo que al deporte rey se refiere. Cuatro partidos de manera simultánea, en la misma cadena, a la misma hora. Sólo se puede calificar de profundo fracaso, privación de libertad para los usuarios y engaño. Ni ví a mi equipo (las conexiones al final eran prácticamente nulas, los cuatro partidos se quedaron en dos se podría decir, y siempre bajo los intereses de presentadores de la cadena), ni pude pagar por verlo (al tenerlo en exclusiva, no se podía comprar por PPV), y encima los 11 minutos que ví sobre noventa... ¡¡¡eran en diferido!!! Ya decía yo, que era mucha casualidad que las conexiones con los estadios estuvieran tan acertadas... de corbata en cada una de ellas, una vez que lo aprecié. No supe si cabrearme, llorar o reír. Después, elegí lo más sano... ¡¡¡JAJAJA!!! ¡¡¡BRAVO!!! ¡¡PUEDEN APLAUDIR!!

Después se acercó otra vez a mi vida, una vez más, el fenómeno televisivo por antonomasia en este país tan moderno: Operación Triunfo. Seré más breve que en el ejemplo anterior: repetitivo, sin ideas, la evidente no música y no voz, una edición más aunque parezca increíble y bochornoso al mismo tiempo y a la vez. Moldes de personitas dados la vuelta en la misma noche, vestidos con las mismas ropas, por cierto muy feas, balbuceando de la misma forma entre ellos y con los anteriores, y los anteriores de los anteriores. Ni nombrar el daño irreparable que hace a la cultura española, y no me refiero a la de la verdadera gama de artistas gracias a Dios aún existiendo, sino a la de la juventud, que atrapados y enganchados alavan sus desfachateces. Otra vez, me pregunté si todo estaba organizado para hacerme llorar de risa, y viendo lo trágico del asunto, llegué a la conclusión de que sí. Incluso la presentencia del rol-jurado con gafas H&M, laptop y mala leche. De nuevo... sólo pude decir. ¡¡INCREÍBLE PERFORMANCE!! ¡¡GRACIAS BOCA POR EXISTIR, PARA PODER REÍR SIN PARAR AHORA!!

Finalmente, otro suceso colapsó mis ojos, viniendo de otro programa engañoso, aparentemente cultural, pero igualmente manipulado. Menudo dispositivo montado para la celebración del ganador de Pasapalabra. Ni a los héroes más grandes. Incluso días antes. Siento destripar a alguien la trama, pero cuando alguien va a ganar en un programa, anuncian su emisión de forma desmesurada y avisando: ¡¡nuestro concursante está muy cerca!! Después de varios días cerquísima, finalmente gana. Sorpresón, de verdad, no lo esperaba. Días transcurridos del eje central de la comedia, sigue apareciendo en los telediarios de la misma cadena -¿cuesta tanto hacernos eco de las cosas que en realidad importan?- hasta poner la guinda al pastel. Siendo sincero, me dolía la tripa de reír tanto ya, no me lo esperaba. El chico ganador, que es militar que supongo que no lo sabrán, aparece de nuevo en el telediario, siendo recibido por la Ministra de Defensa Carme Chacón y además vestido de uniforme. Sin palabras, ¡PASOPALABRA!

Después de todo, y por si quedara alguna duda me vuelvo a preguntar si sé el rol que juega hoy en día la televisión en nuestras vidas, como medio cada vez menos presente. No lo sé, y ni siquiera sé si el que tenga es útil. No quiero más MultiOT, Pasa de estadio a estadio, o la Operación llega al Ministerio y sé famoso. No, no quiero. Y creo que es mi deber moral proclamarlo a los cuatro vientos. Me quedo con Miliki y compañía, esos sí que los más grandes payasos de la tele. Esos que te hacen reír desde la inocencia y la ridiculez, desde la picardía y la ternura, no desde el engaño y bajo el no parar de la máquina de hacer dinero.

¿¿¡¡ CÓMO SIGUEN USTEDES !!??

Elegía al Abuelo

martes, 31 de marzo de 2009

Hace tiempo que no sé nada de tí,
te fuiste con prisa, luchando y sin ganas,
recogiendo besos y dejando lágrimas
a tu paso.

Tu silla inmóvil y tus escritos
limpios y ordenados como el recuerdo,
que lanza mis pasos y guía mis actos
dentro de mis miedos.

Aún te espero sentado en la cocina,
cuéntame una historia que consuele,
pero se quedan las copas vacías
día tras día.

En mi vida llevo tu enseñanza,
sigo subiendo escalones como metas
sin que esas metas dejen de ser
nuevos escalones.

Dejaste abrumada la ignorancia,
transmitiste el valor de la experiencia,
la vida hay que matarla desde el frente,
que morir es volver a nacer
en otra vida.

Volver a arriesgar

domingo, 15 de marzo de 2009

La lluvia de sucesos me invade y aunque no trato de demostrar cosas indemostrables, esta noche sólo puedo decir que en el juego de la vida, arriesgar es fundamental, y como si se tratara de los nefastos arbitrajes ligueros de cada domingo, al final de la competición te dan y te quitan. Siempre habrá buenos momentos, momentos excelentes y peores, y que nos produzcan dolor, pero no sin arriesgar. La comodidad es algo que detesto y me aburre, día a día intento escapar lo más rápido posible de la monotonía. Arriesgar es el tren que pasa, el salto al vacío.

Es cierto que cuando lo peor ronda nuestras cabezas estamos ciegos. Nada nos invita a ser optimistas, y los momentos buenos quedan minimizados, queriendo evitar repetirlos para así no volver a caer en los mismos errores. El amor, el trabajo, o incluso detalles triviales de la vida cotidiana, todo hasta hoy me ha demostrado lo contrario: merece la pena volver a arriesgar. Sin ese punto de valentía, no se puede ganar. Y si algo hay que ser en la vida es ambicioso, valiente. Yo no prefiero quedarme con la duda de saber qué hubiera pasado si... mejor que no, y si caes de bruces, aprender, manejar, envejecer. Siempre ha habido y habrá malos momentos, y por más que nos habituémos a ello los palos escuecen, pero precisamente existen porque los hay buenos de verdad, de los que nos satisfacen, por los que es más que importante luchar, la base de nuestros sueños y aspiraciones La búsqueda no es fácil, pero siempre será mejor que quedarse sentado en casa. Me repito, a mi modo de ver, merece la pena volver a arriesgar.